SEPARACION DE ZURDOS Y DERECHOS. ( 20160103)
El argumento de la "equidad", si bien conquista simpatías fácilmente, puede llevarnos a desastres en muchos casos específicos. En muchas partes del mundo, incluido Chile, se tiende a unificar todas las ofertas de servicios educativos.
Nuestro Ministerio de Educación viene planteando una gran política de "integración" desde hace varios años. En su mejor sentido, la integración busca ofrecer a todos los escolares un acceso igualitario a los sistemas educativos. El ejemplo contrario, es esa vieja discriminación que se intenta superar: si un escolar tenía (o tiene) cualquier clase de problemas,....pues se lo enviaba a escuelas y programas especiales que, en el fondo, constituían una oferta curricular y formativa de menor calidad. Son dos argumentos encontrados: a) demos a todos igualdad de oportunidades; b) demos a cada quien la formación más adecuada para él. Por supuesto, estas "buenas intenciones" son discutibles. Contra el argumento de la igualdad de oportunidades, se sostiene que niños diferentes, por las circunstancias que sea, no pueden aprovechar bien una educación que está por sobre sus capacidades, por muy igualitaria que ella sea.
Contra el argumento de dar a cada quien lo que más le sirva, se dice que eso es sentar una discriminación temprana, de la cual el niño jamás va a poder salir.
Por otro lado, está el tema de si la sociedad permite democráticamente un sistema de satisfacciones en el que cada quien define lo que es satisfactorio para sí mismo, o si actúa como una dictadura monolítica en la que la satisfacción de necesidades no ofrece variantes, sino uniformidad obligada.
Acercándonos a la disgrafia, creo que ha fracasado la dupla de criterios posibles: si bien todo el mundo docente parece entender que ser zurdo es distinto a ser derecho tratándose de manuscritura, al mismo tiempo, en las aulas opera una sola pedagogía. Esta "equidad", obviamente, lesiona a los zurdos porque el método de manuscritura que se enseña es adecuado para los diestros.....la mayoría social. Los perjuicios para los zurdos llegaron a una "derechización forzada"; les amarraban las manos y, a golpes, los obligaban a escribir con sus manos derechas. (¿Ven que la igualdad no siempre es saludable...?)
A causa de que siguen imperando esas condiciones de derechización para los zurdos, y debido a que la metodología pedagógica en cuestión sigue siendo dañina, nos encontramos hoy con que cerca del 90% de los zurdos presentan algún grado de disgrafia, mientras que entre los derechos difícilmente pasan del 30%. Esta brutal diferencia obliga a sospechar que la igualdad pedagógica no está funcionando adecuadamente para los zurdos.
Adicionalmente, hay que mencionar el factor siguiente: la rehabilitación de una disgrafia requiere darle al zurdo ejercicios e instrucciones distintas a las que damos al derecho. Cuando en un mismo grupo de rehabilitación "integramos" a zurdos y a derechos, tenemos que marcar cientos de veces las diferencias entre las instrucciones: derechos "A", pero zurdos "B". Lo cual introduce una importante pérdida de tiempo en esta rehabilitación "dual". No es sólo el tiempo: muchos escolares se confunden y empiezan a practicar ejercicios contrarios a los de su lateralidad dominante;.... y vuelta a dar instrucciones.
A todo lo anterior se agrega un punto casuístico: Yo soy zurdo. Esto me hace un mejor modelo manuscritor para zurdos que para derechos. Largas décadas de experiencia me han permitido aprender a escribir razonablemente bien para hacer demostraciones a los derechos, pero aún así, es obvio que modelo mejor para los zurdos.
Por todo lo anterior, una idea a tener en cuenta cuando organicemos Jornadas para comunidades educativas, es la de HACER GRUPOS SEPARADOS de disgráficos. (Esto, obviamente, cuando la Jornada incluya grupos de rehabilitación). Primero debieran ir los zurdos cuyo volumen es menor y por eso sirven como un ensayo preliminar, como una instancia en la que una institución "me pone a prueba" a pequeña escala, antes de lanzar un proyecto más ambicioso que cubra a todos los disgráficos derechos, siempre más numerosos que los zurdos.
Yo jamás daré rehabilitaciones "de menor calidad" a unos disgráficos que a otros, al contrario: con grupos separados, mejora mi capacidad rehabilitadora para ambos grupos, porque sé que tengo que estar atento sólo a la "mitad" del problema......la otra mitad viene en el siguiente grupo.
Esto es sólo una recomendación que puede considerarse. Aceptaré igualmente a grupos de derechos y a grupos "integrados"; pero pareció necesario marcar esta diferencia fundamentada. A los apoderados de alumnos zurdos pudiera interesarles saber que sus hijos obtendrán de mí una rehabilitación propia para ellos, y que no voy a "derechizarlos" nuevamente, en ningún sentido. Pueden estar seguros de que conozco eso: recuerden que soy zurdo. No tienen que decirme que sus hijos zurdos siempre han sido tratados como derechos.
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