sábado, 28 de febrero de 2015

ENTRADA N° 24: 28 de Febrero 2015. La Jornada en disgrafia se propone.

ENTRADA N° 24:   28 de Febrero 2015.   

La Jornada en disgrafia se propone:  


1)      Describir el fenómeno empírico-real de la disgrafia. Más allá de lo que dicen y persiguen los discursos teóricos y económicos en esto, EXISTEN FENOMENOS REALES a los cuales llamamos “disgrafia”….y también usamos otras expresiones: las páginas llenas de garrapatas en un Séptimo Año Básico y los calambres en la palma de la mano….están ahí; los escolares los sufren; sus manos agarrotadas se pueden ver a varios metros de distancia; y se requiere soluciones, aunque sigamos discutiendo las teorías.  Este fenómeno real será descrito en la Jornada. La idea es que los asistentes entiendan QUÉ ES la disgrafia, y CUANTAS Y CUALES disgrafias hay en la realidad…. En la medida en que uno atienda a las distintas teorías, este campo real se va complicando, porque empieza a haber tres, cuatro y hasta docenas de disgrafias sin una teoría que las abarque a todas. Pedagogos y psicopedagogos, deben entender las distintas disgrafias y reconocerlas cuando aparecen en sus alumnos. Si no logran hacerlo, jamás rehabilitarán disgráficos.  
2)      La Jornada se propone Describir y Explicar la jungla de discursos teóricos que hoy circulan sobre la disgrafia. El sentido de esto es que se comprenda QUÉ SE ESTÁ ENTENDIENDO POR DISGRAFIA, desde los principales marcos conceptual-disciplinarios desde donde se la mira. La gente que no ha leído en este tema, quizás imagine que la disgrafia es algo simple, sin líos teóricos de por medio.  Se equivoca: todo el territorio de las dificultades de aprendizaje es el “nicho” de gigantescos negocios, partiendo por el Ritalín,…y desde ahí surgen los discursos encontrados y las teorías incompatibles.  Entender este fenómeno-problema es crucial para comprender la disgrafia. No hay definiciones escolares sencillas; todas ellas traen su trencito de pero,…pero,…pero,….  Que nadie “sufra” imaginando que en el plano teórico nos vamos a poner profundos y complicados:  la verdad, es que casi todos los discursos sobre la disgrafia se acercan más al chiste y al embuste,…. que a verdaderas teorías; y aún allí donde hay teorías importantes,…. Los expertos en disgrafia no se guían por ellas (Es el caso de las Teorías de Aprendizaje, fuertes y poderosas; pero los disgrafólogos hablan sin temor alguno al ridículo de “trastornos de aprendizaje”….: me disculpan pero, CONOZCO prácticamente todas las teorías de aprendizaje, y ninguna de ellas propone algo tan absurdo como que el aprendizaje pueda “trastornarse”.  Revisaremos esos discursos someramente, solo para que puedan identificarlos.
3)      Identificado el fenómeno real y analizados someramente los principales discursos conceptuales y teóricos que circulan respecto de él, volvemos a lo práctico-inmediato.  ¿Cómo diagnosticar disgrafias?;….¿cuáles son los problemas que aparecen al intentarlo?.
El sentido de esto parece obvio: se trata de dar a los profesionales que están en las aulas, herramientas y criterios que les permitan HACER ALGO con las disgrafias a las que se enfrentan.  No puedo ofrecerles capacitarlos en rehabilitación de disgrafias. Las cosas tienen un orden lógico a seguir y en una Jornada de pocas horas, apenas alcanzaremos a ver lo más elemental. Que nadie imagine que de esto va a sacar una especialidad profesional completa,….aunque a largo plazo, es un área en la que se puede trabajar: hay grandes necesidades escolares en esto y no hay profesionales que sepan tratarlas.
Veremos los principales diagnósticos:  neurológicos, psicológicos y motores. Y comentaremos una serie de “apoyos instrumentales” a los diagnósticos, así como también algunas “pruebas” que sirven para dilucidar si se trata de una disgrafia de tipo a, o de tipo b, o qué.
4)      Los tres objetivos anteriores, son “específicos”: destinaré sesiones específicas a cada uno de ellos. Pero hay un objetivo de fondo, que pudiera ser el más importante. Trataré de que los asistentes a la jornada comprendan que Chile y su Mineduc, y prácticamente todo profesional involucrado en estos temas, saben muy poco, y por lo mismo, casi siempre están equivocados.  Por decirlo así, en algún momento perdemos la inocencia, porque detectamos contradicciones absurdas y discursos falaces que no tienen sustentación alguna. ¿Están locos todos?....No; defienden sus intereses. Y quienes se asoman desde fuera, no llegan a captar qué está pasando en esa Torre de Babel de los especialistas en disgrafia.  Supongo que tod@s ustedes sospechan que el Ritalín no cura diagrafias. Y NO LAS CURA. La pregunta, entonces, es porqué diablos llevamos a los escolares disgráficos donde el neurólogo,… si ya sabemos que vendrá el Ritalín o algo parecido,….y que no habrá rehabilitación alguna de la manuscritura que provenga de esa medicamentación.  Este problema de los neurólogos y los médicos en general, lo tienen también, en otros términos, los pedagogos. He preguntado miles de veces a los profesores: ¿QUIÉN INVENTO EL CUADERNO DE CALIGRAFÍA VERTICAL Y CUÁL ES EL MÉTODO EN QUE SE SUSTENTA?.  Nadie sabe responder. Chile lleva unos 130 años enseñando a escribir con ese cuaderno,….y ningún docente tiene la menor idea sobre su autor-diseñador, la teoría en que se basa, su método de uso, ni menos aún sobre las consecuencias que se producen cuando se lo usa largamente. O sea, está pésima la terapéutica medicamentosa de los neurólogos, y está igualmente mal la pedagogía de una manuscritura que es una verdadera fábrica de disgrafias. Exagerando apenas un poco, podríamos decir que los pedagogos le amarran a la espalda la mano al zurdo,….lo derechizan,…y como esto le causa problemas lo mandan al neurólogo; este le da un fármaco que sirve para alguna vaguedad como “estabilizar el ánimo” y lo manda de vuelta al colegio, con toda su disgrafia a cuestas, con la recomendación de que se le de “reforzamiento pedagógico” y “apoyo psicopedagógico” Dos entelequias que definitivamente NO SON rehabilitadoras de la disgrafia.(El neurólogo jamás dirá que va a curar la disgrafia…. porque no sabe hacerlo; se escabulle por las tangentes, pero cobra en cada “control”. Hay escolares que tomaron Ritalín durante SIETE años, y no salieron de sus disgrafias.) Una revista crítica a los discursos sobre la disgrafia, parece llevarnos a la Babel misma; después empezamos a captar entre líneas, cuál es el verdadero “asunto” tras tanta incoherencia. Esto no es un problema chileno: los norteamericanos están prácticamente en lo mismo. Si logro hacerles ver este estado de cosas, así no sea más que en una pálida y breve introducción, habré logrado junto a ustedes el que puede ser el principal objetivo de esta Jornada: llevarlos a pensar críticamente los problemas de la manuscritura y la disgrafia.


Consultas :  andresgacitua40@gmail.com

martes, 24 de febrero de 2015

ENTRADA N° 23. 24 DE FEBRERO DE 2015 : USO DEL DIAGNOSTICO.

ENTRADA N° 23.    24 DE FEBRERO DE 2015 :    


USO DEL DIAGNOSTICO

Podemos equivocarnos en las cuestiones más simples y obvias.  Eso es lo que muchas personas hacen en materia de los diagnósticos de las Dificultades de Aprendizaje y de las Disgrafias.

Las personas se preocupan de contar con diagnósticos, solo cuando YA SABEN que algo anda mal. Lo que de verdad quieren, es saber QUÉ HACER respecto de eso que anda mal.  De modo que mucha gente se enfrenta a dos preguntas: ¿Cuál es el Problema?.......¿Qué corresponde hacer?.

De lo anterior se deriva bastante obviamente, que el interés de los diagnósticos sólo radica en que PUDIERAN mejorar nuestras decisiones respecto del QUÉ HACER.  Nadie pide diagnósticos para enmarcarlos y colgarlos en la pared. Sin embargo, la gente suele comportarse de acuerdo a otras ideas.  Una vez que tienen el diagnóstico, se aferran a él y lo convierten en la identidad más profunda de las personas diagnosticadas. "Mi niño ES disgráfico". Y de ahí no van a salir fácilmente.  Este diagnóstico de por vida es perfectamente absurdo, falso.

Adoptado ese diagnóstico, la gente "hace" lo que se le indica, en altas proporciones. En el caso de la disgrafia, los apoderados suministran Ritalín al hijo escolar. ¿Es esta una buena decisión? NO necesariamente. Depende.  Yo diría que en principio, siempre es buena decisión acatar lo que indican los especialistas; sin embargo, eso no queda "para siempre" como un dogma inmutable. Aunque parezca estúpido decirlo, ... a veces las personas SE MEJORAN,....y entonces, ya no corresponde seguir aplicando las terapéuticas.  Por el otro lado, a veces los tratamientos NO SIRVEN para algunas personas,....y tampoco en este caso es muy inteligente mantener por décadas su aplicación.   O SEA : HAY QUE ACATAR LO QUE DIGAN LOS ESPECIALISTAS SOLO MIENTRAS PAREZCA RAZONABLE.

Y ahí viene el problema: ¿Cómo puede saber, un no especialista, hasta cuándo debe acatar lo que los especialistas le digan?   No puedo dar criterios que sirvan para todos, cualquiera sea su problema. Me limito a la disgrafia.  Los padres y apoderados deben acatar las instrucciones de los especialistas POR CUATRO MESES;  transcurrido este tiempo, SE REVISA LOGROS.  Si las terapéuticas indicadas están produciendo logros valiosos, le volvemos a dar cuatro meses de FE a esos especialistas que están manejando el caso, pero....... SI TRAS CUATRO MESES DE TRATAMIENTOS NO HAY LOGROS VISIBLES,......se vuelve razonable dudar de la competencia de ese especialista.  Quizás el caso no corresponde a las áreas que él domina; quizás se trata de un caso más complicado que los que él conoce bien.  En el más frío argumento, NO TIENE SENTIDO PAGAR POR NO TENER LOGROS.

De modo que podemos entender que estamos en una especie de competencia deportiva donde cada especialista tiene que mostrar sus logros públicamente.  Cada especialista tiene derecho a inscribirse en la carrera de su especialidad, y lo dejaremos correr.  Pero si no es capaz de llegar a la meta....tenemos una evidencia clara para no creer que él sea bueno en esa prueba.

Si un  disgráfico motriz trabaja conmigo dos horas semanales, durante 15 semanas, es decir, después de 30 horas trabajadas, yo VOY A TENER LOGROS CLAROS.  Si no los tengo, se deberá a que equivoqué el diagnóstico: estoy ante un caso que superó mis competencias.  

DE NUEVO :   si en 30 horas no tengo logros.....me equivoqué en el diagnóstico y, por supuesto, apliqué rehabilitaciones impertinentes.  ¿Está claro?  Ni siquiera los especialistas entienden esto, de modo que permítanme insistir.  Suena "raro" que uno descalifique su propio diagnóstico,....a partir de la no-obtención de mejoras en la rehabilitación. PERO ESTO ES LO MAS RAZONABLE DE TODO. Los especialistas aplicamos tratamientos en los que confiamos, porque los hemos aplicado con éxito muchas veces antes; si no fuera así, no aplicaríamos ese tratamiento. Y si confiamos en los tratamientos aplicados, ¿Cómo explicar que no haya logros?..... hay una sola respuesta:  ME EQUIVOQUE EN EL DIAGNOSTICO y por eso resulta inútil el tratamiento.

Los apoderados no tienen que creer ciega y eternamente en los diagnósticos. Estos sirven solo como un punto de partida. A mitad del tratamiento, las cosas debieran haber cambiado más de algo, y entonces, ESE DIAGNOSTICO ya no vale exactamente lo que valía unas semanas atrás, porque hemos logrado que la situación cambie, y por ende, de hacerse un  nuevo diagnóstico, tendría que resultar distinto a aquel de hace algunas semanas.  Pero la gente no entiende esto. se aferra a su diagnóstico eterno y aplica dogmáticamente un solo tratamiento hasta la eternidad. Grave error. (He sabido de escolares que tomaron Ritalín por ¡¡¡SIETE AÑOS!!!

Por otro lado, los especialistas no mantenemos un diagnóstico rígido y permanente. En cada sesión de trabajo vamos captando algún detalle más que enriquece, y a veces hasta implica cambios, respecto de nuestro diagnóstico inicial. A la Sesión 15, tenemos un diagnóstico bastante diferente del que informamos inicialmente. LA GENTE ADORA ESOS DIAGNÓSTICOS PUESTOS EN UN INFORME ESCRITO Y FIRMADO. Los guarda como algo muy preciado sin entender que ESO que dice ese papel....debería ser falso en pocas semanas....porque las rehabilitaciones van a introducir cambios, mejoras. 

Hay un caso en que mi argumento falla: pudiera ocurrir que un problema BIEN DIAGNOSTICADO, simplemente no tiene cura. En este caso, también nos sirve el criterio de las 30 horas; descartamos ese tratamiento por inútil, y emigramos a otros tratamientos. Si a vuelta de bastante insistir por uno y otro especialista, sigue sin aparecer un tratamiento eficiente, tendremos que admitir que, independientemente de los diagnósticos que hayamos realizado, lo concreto es que el problema no está en los diagnósticos,.... sino en el hecho de que no hay tratamiento eficaz disponible. 

MORALEJA:   Crean más en los logros de rehabilitación que en las etiquetas diagnósticas.  Tras 30 horas de trabajo, los LOGROS QUE DEBIERA HABER son un criterio de juicio infinitamente más racional y poderoso que cualquier cosa que haya dicho el diagnóstico inicial.

El discurso bíblico tiene una frase muy pertinente a esto:  POR SUS OBRAS LOS CONOCEREIS.   y no por sus discursos ni tarjetas de presentación.

viernes, 20 de febrero de 2015

ENTRADA N° 22 : 20 de Febrero de 2015. EL DIAGNOSTICO DE LA DISGRAFIA. DSM4?...dsm5?....

EL DIAGNOSTICO DE LA DISGRAFIA:
¿PUEDE SEGUIR LOS CRITERIOS DEL DSM5,....O LOS DEL DSM4?
Estamos a poco de que se cumplan dos años del rechazo del DSM5 por el Instituto Nacional de Salud de los EEUU y por su anexo el Instituto Nacional de Salud Mental. Es atractiva la idea de escribir un relato minucioso, argumento por argumento, de cuáles son las razones que se consideró para "enterrar" al DSM5. A los psicólogos, este asunto nos afecta. Obviamente, a quienes más afecta es a quienes estaban diagnosticando en la lógica del DSM4.....y se quedan con sus diagnósticos desautorizados quizás por el más importante jurado del mundo en este ámbito disciplinario.
El tema tiene sus bemoles, y los va a seguir teniendo, porque a la American Psychiatric ASsociation NO LE CONVIENE abandonar sus viejos sistemas de diagnóstico. Obviamente, tampoco le conviene quedarse instalada en un sistema de diagnósticos que ha sido desahuciado por el Estado en USA. Por otro lado, junto a la institucionalidad psiquiátrica, hay unos cuantos psiquiatras y psicólogos rígidos y conservadores, que simplemente no están dispuestos a asumir los costos y esfuerzos que se requeriría para hacer un cambio sustantivo. Es posible que muchos de ellos quieran "morir con la bandera al tope"..: un psiquiatra de 60 años....que ya tiene clientela....¿ va a cambiar de sistema para los pocos años de ejercicio profesional que le quedan....?
Mis diagnósticos en Disgrafia, nunca han tenido nada que ver con el DSM4 ni con el DSM5. De modo que no me siento afectado por este proceso. Sin embargo, indirectamente nos afecta a todos: la caída del DSM5 cambia el escenario completo de las Dificultades de Aprendizaje y de la Disgrafia entre ellas.
Les aporto un link a uno de los primeros textos del NIH en los que se anunciaba el descalabro del DSM5.Está en inglés pero el lenguaJe es poco denso y el texto es muy breve. Inténtenlo aunque el inglés no sea vuestro mejor lenguaje.....
SI ALGUN EDITOR OFRECE UNA REMUNERACION ATRACTIVA, YO PODRIA HACER ESE MINUCIOSO RECUENTO ARGUMENTAL DE PORQUE CAYO EL DSM5, Y QUE CONSECUENCIAS SE HAN DERIVADO YA, Y CUALES ESTAN AUN POR PRODUCIRSE.
NIMH is committed to new and better treatments, but this will only happen by developing a more precise diagnostic system. Going forward, we will be supporting research projects that look across current categories – or sub-divide current categories – to begin to develop a better system. RDoC is nothi…
NIMH.NIH.GOV

sábado, 14 de febrero de 2015

ENTRADA N° 21: 14 de Febrero de 2015. ¿PECADO DE PRAGMATISMO?

ENTRADA N° 21:  14 de Febrero de 2015.     


¿PECADO DE PRAGMATISMO?


Las diversas ciencias desarrollan sus propios criterios epistemológicos y, aunque puede haber algún acuerdo en lo general, también existen enormes diferencias específicas. Las ciencias formales, como la Matemática y la Lógica, no operan con los mismos criterios que las ciencias Históricas. Y las ciencias empíricas clásicas como la Física, difieren en muchas cosas de las ciencias Sociales de las últimas cinco décadas.  

En otras perspectivas, algunas disciplinas pueden optar entre corrientes diversas. La Psicología puede hacer un conductismo empirista radical a la manera de Skinner, o puede hacer aproximaciones holistas y comprensivas donde el referente empírico es de menor peso. Carreras como la Arquitectura y la Medicina pueden llegar a decir que son Artes, o Tecnologías, .... pero no necesariamente ciencias. La psicología, a mi parecer, debe ser científica cuando investiga, debe ser artística cuando hace terapia, y tiene mucha tecnología incorporada en la forma de los cuestionarios y tests de medición y evaluación. 

En algunas filosofías y en algunas Ciencias Sociales, se ha entendido que el empirismo y los "objetivismos" son un error epistemológico; desde esta perspectiva lo que interesa es el ordenadiento racional teórico que la ciencia logre darle a los hechos empíricos.  Y en uno de los casos más extremos que conozco, la Escuela de Frankfurt con Horkheimer a la cabeza, criticaron duramente a la RAZON INSTRUMENTAL y después al PENSAMIENTO UNIDIMENSIONAL. Estas dos últimas categorías se asocian bastante de cerca con los empirismos y los objetivismos. 

El tema se merecería un sesudo análisis. Sin embargo, en este blog sólo me interesa hacer una gran afirmación en torno a la disgrafia.  Como en todas las disciplinas que aborden directamente a la salud de las personas, en materias de disgrafia las teorías no sirven de nada a menos que de ellas se deriven metodologías y tratamientos eficientes, capaces de curar-rehabilitar-superar las disgrafias.  Las disciplinas de la Salud necesitan derrotar a la enfermedad, controlarla y generar condiciones de salud cada vez más amplias y satisfactorias. No tendría sentido una Teoría Comprensiva de ningún problema de salud, si al lado no llevase las terapéuticas y las rehabilitaciones correspondientes. 

En disgrafia, no sólo NOS INTERESA tener eficacia práctica rehabilitadora, sino que más aún, podemos hacer de esta eficacia el criterio epistemológico central del quehacer.: una teoría científica de la disgrafia tiene que armarse en torno a la rehabilitación eficiente de la misma.  De nada serviría una teoría puramente comprensiva, si no fuera capaz de derivar generar terapéuticas eficientes. Obviamente, entendemos perfectamente que la Historia no puede operar con criterios de eficacia pragmática, que en la Antropología importan más los SENTIDOS que las eficacias prácticas, y que las Matemáticas deben mantener su pureza "formal" sin contaminarse de pragmatismos concretos.

Podemos preguntarnos entonces qué sentido tiene que nos guiemos por una teoría de la disgrafia que nos dice que todo se inicia en un daño cerebral......para el que no hay remedio......y que por lo mismo, sólo admite paliativos menores y eternos....como el Ritalín.   Aún en esos poquísimos casos en los que las disgrafias realmente vienen de daños cerebrales, la teoría es inútil, impotente, porque no aporta terapéuticas eficientes.   A la inversa, un sistema terapéutico -rehabilitador que tenga eficacia en el plano concreto de los dolores y las superaciones de las disgrafias, aunque tenga una base científica muy endeble, merece desarrollarse, porque está aportando el aspecto de máximo interés: ES CAPAZ DE CURAR-REHABILITAR.  Nos interesa comprender esto que es valioso en sentido práctico; al revés, no nos interesan para nada las teorías impotentes, puramente comprensivas. Así, la eficacia se puede volver el criterio de validación fundamental para los discursos teóricos. Proponer esto puede parecer un gran "pecado" a quienes están en las ciencias del sentido, de la comprensión. Les pedimos que piensen en las disciplinas que asumen problemáticas a curar,....y si logran entender la situación de estas, quizás ya no consideren que la eficacia es en gran "pecado". 

Proponemos que esto se considere muy seriamente en las prácticas relativas a la disgrafia. 

viernes, 13 de febrero de 2015

ENTRADA N° 20 : 14 de Febrero 2015. EFICACIA DE LOS TRATAMIENTOS DE DISGRAFIA.

ENTRADA N° 20 : 14 de Febrero 2015.     

EFICACIA DE LOS TRATAMIENTOS PARA LA DISGRAFIA.


Si usted busca tratamientos de disgrafia en la red, se va a encontrar con dos cuestiones decepcionantes. La pimera es que lo poco que aparece bajo semejantes términos, son apenas "discursos generales" que repiten unas cuantas obviedades sin entrar en aspectos específicos. El segundo problema consiste en que, independientemente de qué tratamientos se aborde, ...no aparecen tablas de resultados en los que uno pueda evaluar qué tan eficientes resultan esos tratamientos. 

Hay casos más incómodos de criticar aún: grandes estudios....de UN SOLO CASO, no permiten llegar a conclusión válida alguna. Se necesita someter a prueba las presuntas terapéuticas en cantidades grandes de sujetos; de lo contrario, el asunto no tiene más valor que el mero ANECDOTARIO. 

Evaluar los logros de un tratamiento para una disgrafia motora no es tan complicado, aunque puede volverse algo bastante extenso y detallista si uno quiere cubrir ampliamente el fenómeno. 

1) Se puede evaluar la velocidad de escritura en media hora.   Si el ex-disgráfico logra subir al triple (por decir algo) su velocidad de escritura, está claro que esa terapéutica le sirvió bastante. 

2) Se puede evaluar la legibilidad de los textos.  Si en virtud de una terapéutica determinada, un ex-disgráfico mejora sustantivamente la legibilidad de sus textos manuscritos, la terapéutica ha sido eficiente en este sentido. 

3) Se puede evaluar resistencia al cansancio. Si antes del tratamiento el ex-disgráfico se "agotaba" a los doce minutos de transcribir lo que se le dictaba y después del tratamiento logra transcribir 45 minutos de dictado sin agotarse en forma extrema, la terapéutica ha tenido su eficacia en este aspecto.

4) Para mí, lo anterior es relativamente secundario; prefiero evaluar los niveles de fuerza, tensión, y cansancio al escribir, así como la frecuencia-velocidad con que aparecen los calambres.  Si un ex-disgráfico declaraba fuertes cansancios y aparición de calambres en su mano a los 15 minutos de una manuscritura esforzada, y después del tratamiento logra escribir 45 minutos sin esos cansancios extremos y sin que aparezcan los calambres,,,,hemos tenido eficacia.  La evaluación de estos aspectos puede ser simplemente perceptual-intuitiva, o uno puede ir al detalle con mediciones sumamente sofisticadas. La parafernalia tecnológica y las máquinas permiten hoy medir casi cualquier cosa. Creo que no hace falta tanta obsesión; las mejoras SE VEN y el ex-disgráfico las percibe y las declara; tiene relativamente poco interés ponerle numeritos precisos a estas mejoras evidentes. 

5) Un indicador especialmente importante de la superación de una disgrafia es el tipo de letra que la persona traza y la técnica muscular con que realiza ese trabajo. Hay letras tensas y tortuosas que inevitablemente desatan la sintomatología disgráfica.  Si estas letras se cambian por otras relajadas, más fluidas y que no impliquen gastos musculares excesivos, la eficacia de los tratamientos está clara. 

6) Se puede acudir a procedimientos tales como evaluar la calidad de los cuadernos del escolar previamente disgráfico.  Puede haber mejorado su velocidad, y por ello, ahora toma apuntes más completos  en sus asignaturas.  Puede haber desarrollado un tipo de letra más legible. Si los buenos apuntes cubren desde las primeras clases de la mañana hasta las últimas de su jornada escolar, podemos inferir que ha logrado una resistencia al cansancio que antes no tenía.  Si no hay "espacios en blanco para rellenar después" con los apuntes no tomados en su momento, podemos inferir que los calambres no están apareciendo con tanta frecuencia.

7) Falta el criterio TIEMPO. Las terapéuticas y rehabilitaciones son tanto más eficaces, cuanto ANTES consigan sus logros.  Yo estimo que la eficacia mínima de una buena terapia debe poderse apreciar tras cuatro meses de trabajo, a razón de dos horas semanales. Esto es, aproximadamente, unas 30 sesiones de trabajo.  Si nuestras rehabilitaciones están funcionando bien, es imposible que tras 30 sesiones no se logre visualizar beneficio alguno.  A partir de este criterio, no me canso de recomendar que a cada especialista, se le otorgue cuatro meses como máximo para demostrar la eficacia de sus tratamientos. Tras esa oportunidad, SI NO HAY LOGROS CLAROS, los padres tienen todo el derecho del mundo a buscar otro especialista que les aporte mejores resultados.  El Ritalín, administrado a los disgráficos durante años y sin que aparezcan superaciones sustantivas de las disgrafias, ....es simplemente una ESTAFA. 

8) El último criterio debiera ser la generalidad-o-cobertura de los logros. Es decir: yo podría tener excelentes resultados en el 2% de los disgráficos a quienes hago rehabilitaciones.  Eso es insuficiente de manera obvia.  Casi se diría que es una casualidad que se mejoren el 2%....allí donde fracasa el restante 98%.   En los términos que vengo planteando, mi eficacia personal como rehabilitador está en las cercanías del 90%.   Y no es que "fracase" en el 10% restante...: sino que las problemáticas abordadas requieren tratamientos que van más allá de mi rehabilitación para las disgrafias motoras. 

9)  Hay un factor que, sin ser parte de las técnicas rehabilitadoras mismas, juega un papel decisivo en la eficacia de los tratamientos. La motivación y el empeño lúcido que puede aportar el disgráfico. Imaginen dos sujetos:  a) un escolar de 8 años, que viene amurrado a sus rehabilitaciones, que detesta la manuscritura, que lo han privado de una sesión de juego con sus amigos, y que no termina de entender que "eso" de su disgrafia puede arreglarse. b) Un universitario de primer año que está absolutamente consciente de su problema y de los perjuicios que le causa, y que por lo mismo, pone toda su inteligencia y empeño en hacer bien cada ejercicio que se le propone para sacarlo de su disgrafia.  No hay ni que decirlo: el Universitario hará grandes logros en un par de meses, mientras que el niño amurrado apenas tendrá leves avances en igual periodo. No siempre es fácil "motivar" al sujeto para que ponga lo mejor de sí en una tarea....mucho menos si no la entiende. 
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EN ESTA NOTA ASUMO QUE ESTAMOS ANTE UNA DISGRAFIA MOTORA. CIERTAMENTE, SE PUEDE PROPONER INDICADORES PARECIDOS PARA EVALUAR LAS DISGRAFIAS COGNITIVAS Y LAS ORIGINADAS EN DAÑOS CEREBRALES Y PERTURBACIONES NEUROLOGICAS.

En mi JORNADA SOBRE LA DISGRAFIA no abordaremos aún cuestiones de rehabilitación. Pero los interesados pueden tener plena certeza de que cuando las abordemos, los resultados serán fácilmente visibles para todos. 

martes, 10 de febrero de 2015

ENTRADA N° 19. 10 de Febrero 2015. El RTITALIN

ENTRADA N° 19.   10 de Febrero de 2015.


EL RITALIN. 


El Ritalín fue algo así como el mentolatum: era el único "remedio" mágico que servía para todas y para cada una de las así llamadas "dificultades de aprendizaje", y para algunas cosas más también. Hace 50 años, los niños rara vez eran llevados al Psiquiatra o al Neurólogo. Casi todos iban al Pediatra, y éste tenía su Ritalín a mano para recetarle a todos aquellos que tuvieran algo que ver con el comportamiento, la buena conducta, la capacidad de auto-control y el buen rendimiento escolar. 

Obviamente, quienes diseñaron y produjeron el Ritalín fueron laboratorios farmacológicos asociados con neurólogos y psiquiatras. En manos del Pediatra de la familia, recetar Ritalín llegó a ser como mandar al niño a acostarse y tomarse una agüita caliente.  Se pretendía que el Ritalín lo pudiera resolver todo.

El Ritalín no tuvo nada que ver, ni al principio ni ahora tampoco, con la disgrafia. Desde su discurso "medicamentoso" el Ritalín tenía que "curar" algo. Si usted pregunta hoy de sopetón,  a los especialistas de la neurología y la psiquiatría : ¿QUÉ CURA EL RITALIN?..... se va a encontrar con esas caras de sorpresa. No tienen una respuesta clara. Pero son hábiles y le van a dar esas respuestas vagas, ambigüas que terminan no diciendo nada.  Pudieran decirle que el Ritalín "armoniza el ánimo" (sepa Moya lo que pudiera ser eso)....o quizás le digan que "contribuye a una buena coordinación sensomotriz"......(No lo hace: tras años de Ritalín los disgráficos no mejoran la coordinación senso-motriz observable en su manuscritura).  Sin embargo, muy pronto se inventó la teoría que lo explicaba todo.   La gran causa de fondo era un daño cerebral (pequeñito a veces); ese daño, causaba perturbaciones neurológicas;  y estas perturbaciones generaban las "dificultades de aprendizaje",.....las que podían "expresarse" como disgrafia, dislexia, discalculia, etc.   O sea, la disgrafia tenía como primera causa al daño cerebral, solo que de esa causa inicial, había un enredoso proceso para llegar a la disgrafia misma.  Al interior de esta conceptualización, El Ritalín quizás pudiera atenuar los efectos de un daño cerebral,....pero definitivamente, NO ES una rehabilitación para la disgrafia.  En mi experiencia con escolares -y he visto a muchos- el Ritalín calma a los hiperkinéticos, y actúa como sedante para los demás niños; los aletarga, les baja la impulsividad. 

La teoría de este "daño cerebral pequeñito"....es solo una teoría, un discurso. Si usted va al neurólogo hoy, y éste le llega a decir que su hijo tiene un pequeño problema cerebral (ya no dicen daño) Usted tiene todo el derecho del mundo a que ese neurólogo le muestre las evidencia que tiene para hacer semejante diagnóstico. Si usted se pone duro y exige scanners, tomografías, resonancias, etc, ALGO que pueda servir de apoyo-fundamento a la hipótesis de ese "daño cerebral pequeñito", lo más probable es que el neurólogo será incapaz de mostrarle imágenes con daño alguno. La verdad es que no ha detectado ningún daño y sólo le recita el viejo discurso de esa teoría de varios eslabones causales.   

La medicina es una ciencia empírica, científica en alta medida.  Sus "remedios" TIENEN QUE SERVIR para curar o para atenuar algunas patologías.  Si el Ritalín cumpliera con esta exigencia, MEJORARÍA LA DISGRAFIA en todos esos casos en que el neurólogo lo receta para un disgráfico. Si seguimos la lógica bio-neuro......terminamos en que el Ritalín no cura nada, cuestión perfectamente empírica y constatable: Usted puede dar Ritalín durante un año, a cien disgráficos diagnosticados por neurólogos, y esas disgrafias están allí igualitas al año siguiente. 

Si usted, en un gesto de desesperación y rebeldía, lleva a su hijo disgráfico a que le hagan un reforzamiento pedagógico especial "x",....pudiera ocurrir  que este "tratamiento" mejore a su hijo, aunque no curará a los cien disgráficos, pero basta con unos pocos rehabilitados.  ¿Cómo pudiera tener éxito un "reforzamiento pedagógico",...si de verdad se hubiera tratado de un daño cerebral pequeñito"?   Imposible. No hay pedagogía que cure daños cerebrales; y sin embargo, estos "milagros" ocurren,....no por milagro, sino porque NO HABIA daño cerebral alguno.

Para los apoderados es muy difícil ponerse a diagnosticar por su propia cuenta y controlar los diversos diagnósticos que les dan. Una manera que yo considero más factible, y que no obliga a confrontar a nadie, es la siguiente:  si el neurólogo receta Ritalín, muy bien. Usted sigue esa receta por CUATRO MESES.Terminado el cuarto mes, Usted evalúa avances. ¿superó su hijo en algo su disgrafia?  Si la ha superado en aspectos importantes, continúe con el tratamiento; mientras haya logros, no se aleje del terapeuta que los produce. Pero si cuatro meses de Ritalín no producen mejoras , entonces toca cambiar de terapeuta y de terapia.  Yo necesito 4 meses para tener logros claros sobre las disgrafias motoras. Si en ese plazo no los consigo, lo más probable es que se trata de una disgrafia no-motora, que yo no sé resolver.  ¿Se entiende?  den a los especialistas la oportunidad de demostrar que tienen la razón y que saben hacer terapias eficientes. Pero no se entreguen pasivamente a quienes no consiguen mejoras con sus terapias: sin logros, no son competentes en lo que el paciente necesita. 

He visto a muchos escolares que tomaban Ritalín y que no mejoraron en sus disgrafias. Y también vi como la mayoría de ellos superaban sus disgrafias con terapias distintas al Ritalín. 

A todo esto, he hablado solamente de Ritalín, pero a estas alturas hay una docena de fármacos parecidos. No importa el nombre del fármaco....lo que importa es que son MUY POCOS los escolares que de verdad tienen "daños cerebrales",...por "pequeñitos" que fueran. 

En definitiva, el Ritalín puede servirle al 5% o menos de los disgráficos. Para el restante 95%, se necesitan otros tratamientos. 

sábado, 7 de febrero de 2015

ENTRADA N° 18: 06 de Febrero 2015. MEDIDAS ESTANDARIZADAS DE LA DISGRAFIA.

ENTRADA N° 18:  06 de Febrero 2015.   


MEDIDAS ESTANDARIZADAS DE LA DISGRAFIA.


Como prácticamente en TODAS las medidas estandarizadas, la disgrafia puede diagnosticarse con muy disímiles criterios y niveles de exigencia. Aunque el propósito de la "estandarización" es justamente el contrario, se verá que nuestras prácticas metodológicas pueden llevarnos a decir, ya sea que la disgrafia no existe,....o de lo contrario, puede llevarnos a decir que todos somos disgráficos; y una cosa o la otra van a depender de los criterios con que hagamos la estandarización. 

Digamos para empezar, que en algunas personas puede haber  "cero" disgrafia, y que en otras personas puede haber hasta "cien" de disgrafia, entendiendo que "Cero" significa que no hay NADA de disgrafia, y que CIEN es el máximo de disgrafia que un cierto instrumento es capaz de medir. Podemos suponer que se trata de un cuestionario-tarea en el que está prevista la posibilidad de que la persona cometa hasta cien errores, (o declare cien síntomas) que serán indicadores de su disgrafia.  Con semejante instrumento resultaría fácil decir que quienes estén en cero errores, o muy cerca de esto, no son disgráficos; de igual modo quienes estén en cien errores o cerca de eso, serán definitivamente disgráficos. En los extremos de la distribución, no hay problemas para leer y diagnosticar bien. Pero, ¿ qué diagnóstico correspondería para una persona que comete 35 errores, y qué correspondería para otra que comete 60 errores?   Llevando esto al extremo:  ¿Existe un límite definitivo que nos diga por ejemplo, que hasta el puntaje 49 NO HAY DISGRAFIA, pero que a partir del puntaje 50 SI LA HAY?

Estamos ante dos problemas. El primero es CUAL ES EL LIMITE entre si/no para la disgrafia; el segundo problema es QUIEN DEFINE ESE LIMITE Y CON QUE CRITERIOS.  La solución para los puntajes límites, va a depender de quién y con qué criterio los defina.

Siendo sumamente científicos y compulsivos, podríamos hacer diez estudios diferentes. Cada uno de ellos tomaría una muestra representativa a escala nacional de escolares de 5° Año Básico y mediríamos las cantidades de errores de tipo disgráfico que cometen (o síntomas que declaran) según el cuestionario de Cero-a-Cien.   Supongamos que los promedios de errores en cada muestra, fueran

Muestra A= 35 errores;  B=30;  C=42;  D=  31; etcétera.   

Podemos sacar el promedio de promedios y, supongamos, tenemos que, consideradas esas diez muestras representativas, el promedio de promedios es 33 errores-síntomas-indicadores disgráficos.   Propongo de una vez dos criterios distintos:  a) Puedo decir que SON DISGRAFICOS todos quienes están sobre ese promedio de errores, o como alternativa, b) puedo decir que son disgráficos quienes están AL MENOS una desviación estándar sobre ese promedio de errores.... y supongamos que eso corresponde a 42 errores.   ¿Se capta? con dos criterios, cada uno de ellos bien legal, tengo dos definiciones operacionales  distintas para la disgrafia. Traducir todo a percentiles o a puntajes Z, nos deja exactamente igual: sabremos dónde se ubica una persona con respecto al rendimiento de su grupo de origen-pertenencia, pero eso nos nos resuelve el problema de decidir dónde empieza a haber disgrafia.

O sea:  medir muy bien en grandes muestras nos ofrece un REGISTRO O MEDICION representativa de muchas personas, pero NO NOS DICE cuáles son los límites entre Sí o Nó a la disgrafia. Cada instrumento estandarizado que usted encuentre para la disgrafia, va a presentar este problemita:  LE VA A DECIR QUE SE CONSIDERA DISGRAFIA DESDE AQUI PARA ARRIBA,...y usted tendría, en ese momento, que averiguar con qué criterio marcaron ESE LIMITE. 

Bien en el fondo, los tests estandarizados son perfectamente objetivos cuando declaran sus REGISTROS de mediciones, pero son arbitrarios y subjetivamente sesgados cuando tienen que definir estos "puntos de corte críticos" para el sí o el nó de la presencia de una problemática que se manifiesta gradualmente en la población.  Yo podría ser algo obsesivo, y defender la idea de que nadie debiera tener un sólo síntoma-indicador de disgrafia; y desde semejante criterio, propondría que consideremos disgráficos a todos quienes cometan 5 errores o más......poca gente escaparía a este diagnóstico de disgrafia.  En el otro extremo puedo ser muy relajado y permisivo, y decir entonces que las disgrafias "intermedias" vienen siendo una exageración de los especialistas, que las VERDADERAS DISGRAFIAS son únicamente las que superan los 85 errores, medidos por este instrumento 0-100 que hipotetizamos. En este caso, no reconoceríamos sino a unos poquitos disgráficos en la población, aunque muchos de ellos cometan fuertes cantidades de errores-indicadores-de-disgrafia. 

¿Se dan cuenta?....Aún si la medición es perfectamente precisa y objetiva-cuantificada en sus REGISTROS del fenómeno medido, ello no nos salva de tener que usar el criterio SUBJETIVO para determinar el límite del si o no para la disgrafia, o para el fenómeno que sea. El instrumento mide y contabiliza; el experto define los estándares.

Yo hice una investigación en estudiantes de primeros años de la universidad de Valparaíso en 2003. Tras eliminar cuestionarios cuyas respuestas eran incompletas o contradictorias, tuvimos para analizar 443 declaraciones de jóvenes universitarios que se referían a qué problemas de manuscritura tenían, y con qué intensidad estimaban que los sufrían.  Casi todos esos 443 estudiantes, declaraban problemas de manuscritura.  Unos pocos entre ellos declaraban problemas intensos en todo lo que les preguntamos. Quedó así a criterio de la investigación el definir los límites entre disgrafia y no disgrafia en esa medición. 

No hicimos un límite del tipo "corte".  Dijimos que había una disgrafia grave,....en aquellos sujetos que ESTIMABAMOS que necesitaban urgentemente resolver sus problemas porque declaraban muchos y graves problemas; dijimos que había una disgrafia leve, porque comparada con la grave, estos sujetos no tenía una necesidad tan urgente de resolver sus dificultades, y dijimos que había disgrafias mínimas,....porque algunos sujetos marcaban muy pocos de nuestros indicadores, no les atribuían mayor intensidad, y parecía que podrían sobrellevar perfectamente estas "mínimas" disgrafias que detectaba nuestro instrumento. (Noten de paso, que el instrumento lo construimos nosotros mismos, desde nuestros criterios....si el registro y la cuantificación pueden ser perfectamente objetivos, lo que se registra y cuenta son respuestas ante indicadores que el especialista escoge subjetivamente desde su teoría y su concepto del fenómeno). 

Llegamos así al final de este argumento. No existe una diferencia objetiva que marque la frontera entre quienes SON disgráficos y quienes NO SON disgráficos.  Los límites que podemos proponer son siempre CRITERIOS SUBJETIVOS que tratarán de ser razonables, pero que no provienen de ninguna Objetividad pura.  Se suele hacer chistes con aquella frase que dice "estoy un poquito embarazada"; el chiste está en que en ese fenómeno no existen los "poquitos": la mujer está embarazada o no lo está.   En una enorme cantidad de fenómenos, como en la disgrafia, el asunto es exactamente al revés. Todos somos un "poquito" disgráficos, y va a depender de la severidad de los tests, que los resultados digan que casi toda la población es disgráfica,.....o que casi nadie es disgráfico.   


 OJO CON LOS TEST ESTANDARIZADOS. Se trata apenas de convenciones sobre la gravedad de los fenómenos; y hacemos esas convenciones, .... muy subjetivamente.   en el fondo, el tema no debiera ser QUIENES SON DISGRAFICOS, ... SINO QUIENES ESTAN DISPUESTOS A ASUMIR QUE NECESITAN RESOLVER SUS PROBLEMAS DE MANUSCRITURA. Estos son los verdaderos disgráficos. Hay otros, con problemas peores que éstos, pero que se van sin aceptar que son disgráficos.  Allá ellos: ojalá llegue el momento en que entiendan que les conviene resolver esa clase de problemas que tienen, ....aunque no los consideren lo suficientemente graves como para admitir que tienen una disgrafia.  Por supuesto, hay otros criterios que entran a jugar en esto. El diagnóstico de la disgrafia no es algo que se haga con UN CUESTIONARIO, ...aunque algunos cuestionarios pueden ayudar mucho a hacer un buen diagnóstico.